Los Seguros no cubren pérdidas pequeñas

Los Seguros no cubren pérdidas pequeñas

Haz de cuenta que te ofrecen un seguro que cubre el riesgo de que no llegue la suscripción de tu periodico o revista a tu casa y tengas que comprarlo en algún puesto de venta. Dado que el costo de un ejemplar de cualquier periódico o revista no es muy grande, nadie compraría este producto. ¿Cierto?

Aunque este ejemplo puede parecer muy tonto, existen muchas personas y empresas que compran seguros igualmente inútiles sin saberlo y descuidan el aseguramiento de las grandes pérdidas que les podrían afectar realmente.

Debes tener en cuenta que los seguros no son para cubrir pérdidas pequeñas y de frecuencia, sino potencialmente grandes. Existen dos mecanismos para poder hacer frente a eventualidades: el fondo de emergencias y los seguros. El primero se debe utilizar, precisamente, para cubrir gastos pequeños pero que pueden ser imprevistos. Entre otras cosas, el fondo para emergencias sirve para poder cubrir los deducibles de tus pólizas de seguro.

Un seguro, por el contrario, sirve para aquello que –en caso de que ocurra– podría afectar seriamente tu patrimonio. Como por ejemplo: una enfermedad grave y costosa o un accidente que exija varios días –o semanas– en un hospital. Un terremoto, un incendio en el hogar, entre muchos otros riesgos potenciales. Es decir no son para cubrir cosas relativamente sencillas que no tienen un gran impacto en tus finanzas. Para eso está, como ya mencionamos, el fondo de emergencias.

Hay muchas ofertas de seguros que, en realidad, no agregan valor a tu vida y qué, en dado caso, pueden ser utilizados de manera complementaria a planes más amplios de protección. Pero nunca como una cobertura principal. Entre ellos, están:

Pólizas que cuestan poco y cubren poco: Estos planes están, actualmente, muy de moda: son los que se venden a través de boletines de tarjeta de crédito o del recibo telefónico (fijo o celular) generalmente. Muchas personas alegan que no han podido cobrar indemnizaciones en estos planes: “Me accidenté, me hospitalizaron tres días y la aseguradora sí me pagó con pocos requisitos los 100 dólares diarios por hospitalización que me ofrecieron”. Desde luego, la satisfacción de ser indemnizados después de una pérdida es muy alta. Sin embargo, si consideras todas esas pólizas pequeñas que has comprado en la vida, al analizar verás que habrás terminado por pagar más dinero por concepto de prima que el que has recibido por concepto de indemnizaciones.

Planes que extienden la garantía original de un producto: Es irónico que, después de que un vendedor trata de explicarte las bondades del producto que te trata de vender, te quiera convencer de gastar más dinero por comprar una póliza de garantía extendida. Estos planes se pusieron hace tiempo de moda en las agencias automotrices y, actualmente, están siendo ofrecidos en tiendas departamentales, sobre todo, en el área de aparatos electrónicos. La verdad es que las garantías de los fabricantes cubren realmente los defectos de fabricación de los productos. Reparaciones posteriores pocas veces son necesarias y, si lo son, no van a afectar gravemente tu patrimonio. Por otro lado, algunas tarjetas de crédito ofrecen esta protección de manera gratuita al utilizarlas para hacer la compra.

Coberturas adicionales pequeñas que añaden mucho al precio: Existen aseguradoras que ofrecen coberturas adicionales pequeñas que van añadiendo mucho a la prima final. Muchas de estas coberturas accesorias rara vez son requeridas y, además, si el riesgo se realiza, lo podrías enfrentar sin problemas por tus propios medios.

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